EL JUGADOR DE LOS LAKERS SUFRE UNA ROTURA DE LA FASCIA PLANTAR

Pau Gasol, ¿un gigante con pies de barro?

Pau Gasol (Efe).
Manuel Villanueva y Antonio Ríos 19/02/2013

Pau Gasol, alapivot de Los Ángeles Lakers, 213 cm y 113 kg de talento, es el mejor jugador de baloncesto español de todos los tiempos, un ejemplo en lo profesional y en lo personal. Sin duda, un gigante ¿con pies de barro? Si analizamos su trayectoria humana y profesional la respuesta es un rotundo no.

De sus virtudes personales destaca su inteligencia, voluntad, respeto por los demás y una formación intelectual que le diferencian de la mayoría de los deportistas, como ha destacado Aíto García Reneses en numerosas ocasiones. Cuando Pau pasó a jugar en el Barça B, además de los entrenamientos con el resto del equipo, hacía sesiones de técnica individual a las ocho de la mañana; lo que le permitía compaginar el entrenamiento con sus estudios de Medicina. Así reforzaba los fundamentos, cultivaba su disciplina y continuaba su formación intelectual.

Uno de nuestros maestros decía: “El médico que sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe”, cambien médico por deportista y tendremos la fórmula de un líder, con una excelente formación integral, sin descuidar los fundamentos del baloncesto y de la preparación física, como nos demostró cuando llegó a la NBA, trasformando su cuerpo, adaptándolo a las exigencias de la nueva competición.

Pau ha asombrado desde el principio de su carrera por sus enormes recursos técnicos. Es capaz de girar hacia ambos lados cuando está en el poste, con uno de los mejores promedios de la NBA desde el poste bajo (casi un punto por jugada). Capaz de correr y driblar como un base, de pivotar y exigir a sus pies como un bailarín, sus pies han dicho basta. Pau ganó dos ligas ACB con el Barcelona, fue seleccionado en el ‘draft’ de la NBA de 2001 en tercera posición. Estuvo en los Memphis Grizzlies, desde el 2001 al 2008, siendo el líder, llevando al equipo a jugar los ‘play-off’ y siendo seleccionado para el ‘All-Star’. La recompensa vino al recalar enLos Ángeles Lakers, donde ha sido el primer jugador español en ganar el anillo de la NBA, en dos ocasiones. Los triunfos con la Selección española son regalos para la historia y para la retina de niños y mayores que ven en él el ejemplo a seguir.

En diciembre de 2012, los Lakers anunciaron que Pau sufría fasciosis plantar pero nuestro campeón siguió adelante. Una vez más, carecemos, como en el caso de la rodilla de Nadal, de elementos pronósticos para orientar el tratamiento o los periodos de descanso. Esta vez, la evolución ha sido mala, pero nadie podía predecir el riesgo con los medios actuales.

Es posible que la irregular campaña de los Lakers y el difícil momento de Gasol le hayan perjudicado y empujado a asumir riesgos que, en otras circunstancias, no hubiesen sido necesarios. Además, Pau se había enfrentado, como su amigo Rafa Nadal, a una tendinosis de la rodilla que le había apartado de las canchas durante 8 partidos consecutivos, y cuya influencia en el apoyo y la sobrecarga de la fascia plantar sería motivo de discusión. El propio Pau reconoció haber convivido con la lesión antes de hacerla pública, tras hacerse una resonancia a finales de diciembre, y que esperaba que el dolor no fuese a más y no tener que perderse partidos.

Ahora el pie, la fascia plantar del derecho, se ha roto, lo que le va a tener entre 6 y 12 semanas lejos de las canchas.

¿Qué es la fascia plantar?

La bóveda plantar que crea el pie se ha comparado con un arco. La fascia plantar sería la cuerda de ese arco. Es una estructura acintada formada por tejido colágeno que se localiza en la planta del pie y que se expande, a modo de abanico, desde el hueso del talón o calcáneo, hasta la región anterior del pie. Su misión es la deamortiguar los impactos y dar soporte al pie cuando caminamos, corremos o saltamos.

La fascia plantar es un estabilizador estático del arco longitudinal medial del pie y es un estabilizador dinámico que ayuda a la musculatura intrínseca en la fase dedespegue del pie. La fascia y el pie reciben una fuerza de reacción al caminar que alcanza 1.2 veces el peso corporal y hasta 3 veces este durante la carrera.

La fascitis o fasciosis plantar (pues es una degeneración y no una inflamación) es una lesión frecuente entre deportistas (principalmente corredores por la repetición de impactos durante kilómetros y kilómetros), personas que están mucho tiempo de pie, con sobrepeso u otras alteraciones estructurales. En los EEUU, se calcula que afecta a casi dos millones de personas anualmente.

El factor que parece influir de manera dominante en el corredor es el tipo de pisada.Una pisada inadecuada favorece y aumenta los microtraumatismos de repetición sobre la fascia plantar, provocando inflamaciones repetidas. A largo plazo, estos procesos inflamatorios se traducen en un deterioro del colágeno de la fascia y no una inflamación, por lo que en los últimos años estamos cambiando la terminología de fascitis (inflamación) por fasciosis (degeneración) y, a su vez, la manera de enfocar el tratamiento, ya que hemos pasado de actuar con antiinflamatorios a utilizar terapias regenerativas.

El arco plantar debería tener la flexibilidad justa para absorber los impactos sin dejar de mantener la bóveda plantar. Aunque cualquier concepto de microtraumatismos o fatiga puede ser entendido con simple lógica, no hay herramientas clínicas para medir la elasticidad óptima de este tejido. Es razonable pensar que varias causas concurran en cada paciente, dificultando hacer un diagnóstico biomecánico infalible. Algunos estudios indican que la fascia plantar no puede sufrir elongaciones superiores al 2% sin que se produzcan microrroturas en la misma. Durante la carrera, en cada paso, el pie sufre fuerzas tres veces superiores al peso corporal, hasta 90 veces por pie y por minuto.

¿Cómo se presenta?

Generalmente de forma insidiosa, afectando más a un pie que a otro. El paciente refiere dolor en la parte interna del talón que empeora, llegando a provocar cojera, al levantarse de la cama, tras los periodos de reposo o tras permanecer un tiempo de pie, y que se alivia trascurridos unos pasos. Conforme progresa la enfermedad el dolor limita la actividad física y puede incluso apreciarse un empeoramiento nocturno. El dolor puede referirse a la zona medial del talón o puede irradiarse hacia la zona anterior del pie, siguiendo el arco plantar interno.

Sus causas

La edad (entre los 40-60 años), el sexo (las mujeres están más predispuestas), el tipo de actividad física, la obesidad, el terreno duro o el calzado inadecuado se consideran factores predisponentes.

El pie plano o excesivamente cavo, la hiperpronación (el giro hacia dentro del antepie para apoyar mejor todos los dedos) o la retracción de la musculatura de la pantorrilla, el complejo sóleo-gemelo, se han postulado como causas principales de fasciosis plantar.

Algunos de los factores contribuyentes son difíciles de evaluar clínicamente, como el tono muscular, los reflejos, propiocepción, coordinación o elasticidad muscular. Cuándo y por qué se cruza el umbral del dolor, aparece clínicamente la fasciosis o, como en el caso de Pau, la rotura y cuando los pacientes permanecen asintomáticos es una incógnita, como en el caso de las tendinopatías crónicas, otra forma de degeneración del colágeno.

Tratamiento

El 90% de los pacientes con fasciosis plantar se recupera con medidas conservadoras en semanas o meses. Se ha calculado que el 10% de los pacientes que consultan al médico por esta causa llevan un año de dolor. En las fases de reagudización pueden estar indicadas medidas antiinflamatorias (hielo, fármacos antiinflamatorios), reposo, fisioterapia convencional (estiramientos de la cadena muscular posterior de la pierna, electroterapia, masaje…) y se pueden asociar ortesis nocturnas que evitan la retracción de estas estructuras, aunque son incómodas y no siempre bien toleradas por los pacientes.

El tratamiento de fondo está orientado a corregir las causas biomecánicas y a regenerar el tejido dañado de la fascia. Las técnicas para regenerar este tejido son varias y su aplicación dependerá del tiempo de evolución, la gravedad de la lesión y las características del paciente. Entre ellas, las más utilizadas son la electrolisis percutánea intratisular (EPI), el plasma rico en factores de crecimiento (PRFC), la proloterapia y las ondas de choque. Todas estas técnicas buscan acelerar los procesos de reestructuración y curación del tejido dañado y no desinflamarlo, pues en los casos crónicos este no suele ser ya el problema. El papel de la ecografía de alta resolución para la recuperación de nuestros deportistas se multiplica porque, para tratar estas lesiones tan dolorosas solemos hacer un bloqueo del nervio tibial posterior con anestesia. Con el ecógrafo podemos anestesiar este nervio sin dañar la arteria ni el tendón, que van próximos, y luego, ya sin dolor, realizar con absoluta precisión el tratamiento ecoguiado.

Si los tratamientos previos no han dado el resultado esperado, se puede plantear la cirugía, aunque se reserva para aquellos pacientes con dolor tras 6-12 meses, sin mejoría con los tratamientos conservadores. La cirugía consiste en “soltar” parcialmente la fascia en la zona de su inserción en el hueso del talón. Puede hacerse de forma mínimamente invasiva con ayuda de un endoscopio, de rayos-x, o guíada por ecografía utilizando agujas o bisturíes especiales designados para este fin.

La reincorporación a la vida deportiva puede llevar semanas realizando un entrenamiento progresivo de la fuerza, resistencia y propiocepción, readaptando al paciente a la nueva situación del pie en coordinación con el ortopodólogo, para evitar que la pisada sea dolorosa y el problema vuelva a aparecer.

En el caso de Pau, hay que pensar que una rotura espontánea equivale a una cirugía, en este caso programada por La Naturaleza, en la que sus pies, sus tejidos dañados, han cedido por la zona debilitada o deteriorada. A partir de aquí, empezará el proceso de reparación y readaptación de sus pies, un gigante físico y mental que esperamos disfrutar en los “play-off” del presente campeonato.

 

Manuel Villanueva y Antonio Ríos son traumatólogos, especialistas en medicina deportiva y terapias regenerativas.

http://www.elconfidencial.com/deportes/nba/2013/02/19/pau-gasol-un-gigante-con-pies-de-barro-115197/