Tendinopatía de Aquiles

El tendón de Aquiles es el tendón común del triceps crural que engloba a los dos músculos gemelos (gastrocnemios) y al músculo sóleo, y con frecuencia está muy relacionado con el pequeño tendón del músculo delgado plantar en su inserción en el pie.

Su importancia se debe, a que este tendón de unos 10 centímetros de largo, es el tendón más potente implicado en el movimiento del pie y en la marcha. Por eso es de vital importancia su lesión, ya sea deportista o no.

CLASIFICACIÓN DE LAS LESIONES DEL TENDÓN DE AQUILES

 

Según la zona afectada, las tendinopatías de Aquiles se clasifican en:

No insercionales, en el cuerpo medio del tendón: peritendinitis, tendinosis y roturas.

Insercionales, en la zona de inserción del tendón en el hueso calcáneo del pie: entensopatías, Síndrome de Haglund, bursitis.

Las lesiones más frecuentes del tendón de Aquiles que podemos diferenciar en 3 tipos:

-Tendinitis de Aquiles

-Tendinosis de Aquiles

-Rotura de Aquiles (parcial o total)

Es importante diferenciar entre los términos tendinitis y tendinosis. Cuando se hace referencia a la lesión del tendón se aplica el término tendinitis de forma generalizada, sin diferenciar entre procesos de carácter agudo o crónico, cuando en realidad en la mayoría de los casos es más adecuado hablar de tendinosis, pues suelen ser procesos crónicos.

TENDINITIS DE AQUILES

Cuando se habla de tendinitis de Aquiles se hace referencia a un proceso inflamatorio agudo y de poco tiempo de evolución.

El tratamiento en fases agudas es mediante medidas conservadoras: reposo de la actividad deportiva, frío, relajación y estiramientos, evitar uso de calzado plano y elevar el talón, vendaje neuromuscular, analgésicos y antiinflamatorios si es necesario.

Hay que adecuar la actividad deportiva hasta que el tendón se recupere, evitando carga inadecuada (bicicleta, elíptica o piscina).

TENDINOSIS DE AQUILES

Las tendinosis de Aquiles son procesos crónicos donde el tendón se presenta con cambios degenerativos que afectan a su estructura. Ello se debe a que el tendón no tiene capacidad de “autoregenerarse” y sobreponerse a la sobresolicitación a la que se ve sometido.

Las causas y factores que influyen en la tendinosis de Aquiles son multifactoriales y con frecuencia inciertas.

 

Fisiopatología 

Se sabe que cuando el tendón de Aquiles llega a esta situación es, bien porque soporta más carga de trabajo de la que puede (el deportista le exige demasiado), o bien, porque una persona con vida sedentaria le somete a actividad no habitual sin adecuarlo progresivamente a ello.

Hay factores internos como la particular vascularización del tendón, la sobrecarga ponderal o sobrepeso, enfermedades metabólicas, enfermedades reumáticas, biomecánica inadecuada, acortamiento de la cadena posterior, mala alimentación, deshidratación, etc, que pueden estar implicados.

La relación del tendón con su musculatura y la cadena muscular de la que forma parte es fundamental para entender estos procesos lesivos. Con frecuencia un músculo sin capacidad para desarrollar una actividad termina por “castigar” a su tendón, que no está preparado para ello y no tiene resistencia o “stiffness” adecuada.

Otros factores externos como calzado o entrenamiento inadecuados, microtraumatismos repetidos, etc, que también pueden estar relacionados.

 

Clínica

En las tendinosis el dolor es variable y se puede sentir a la palpación, y en la marcha, puede manifestarse en los primeros pasos y con el tiempo llegar a ser continuo en las fases más avanzadas de la lesión. Aunque a veces puede haber un proceso de tendinosis que curse sin dolor.

Externamente puede observarse un aumento de volumen en la zona lesionada del tendón.

 A nivel interno, los cambios se manifiestan con aumento del diámetro, alteración del nº de células, de las fibras de colágeno, de la matriz extracelular, de la vascularización, etc.

Como consecuencia se llega a producir falta de actividad de la musculatura con pérdida de fuerza e impotencia funcional.

 

Diagnóstico

El diagnóstico hay que realizarlo mediante una exploración física y con pruebas complementarias como la ecografía o la resonancia magnética que nos den información acerca de los cambios estructurales.

Tratamiento

En este momento de cronicidad del proceso la actuación terapéutica irá en función del grado de lesión del tendón.

Es importante evaluar la biomecánica y tratar las alteraciones biomecánicas del pie que influyen en la tendinosis. Actuaremos adaptando soporte plantares a medida en estos casos.

Así, hay que establecer un protocolo de ejercicios excéntricos, isométricos y/o concéntricos adecuado si es necesario.

Actualmente contamos con uno de los tratamientos más eficaces enfocados a la recuperación del tendón en los casos de tendinopatías, la EPI® (Electrolisis Percutánea Intratisular). Por sus características es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos, pues no tiene efectos secundarios como pudieran ser las infiltraciones con corticosteroides.

En el mundo del deporte de élite tenemos referencias más que conocidas de su aplicación y beneficios. Su combinación conejercicios excéntricos también ha demostrado su eficacia en publicaciones científicas. 

En ciertos casos de vascularización inadecuada se aplica tratamiento denominado “cargas de alto volumen”, a fin de interrumpir la vascularización anómala del tendón.

El tratamiento de fisioterapia es una asociación beneficiosa en las lesiones que estamos describiendo.

En los casos de roturas parciales que no terminan de cicatrizar aplicaremos infiltraciones con factores de crecimiento plaquetario o plasma rico en plaquetas (PRP).

También nos podemos ayudar de aplicación de ácido hialurónico y colágeno en la zona lesionada, y la suplementación alimenticia con ácidos grasos.

Cuidar la alimentación y la hidratación es muy importante, especialmente en personas con trastornos metabólicos (diabetes, acido úrico).

Los casos donde la evolución de la lesión no se produce hay que recurrir a la actuación quirúrgica.

 

ROTURA DEL TENDÓN DE AQUILES

Los tendones lesionados que no tienen evolución adecuada tienen riesgo de rotura. También, a veces, encontrarnos el escenario donde una persona que no realiza actividad deportiva, al realizarla un día aislado, en un gesto, haya una rotura del tendón de Aquiles. Debemos saber que hay un alto porcentaje de tendinopatías que cursan de forma silente, asintomáticas, y debutan con una rotura o parcial o total.

En el caso de una rotura espontánea la persona siente lo que se denomina el “síntoma de la pedrada”.

La actuación quirúrgica es necesaria aquellos en que las roturas parciales no evolucionan bien con otros tratamientos, o en las roturas totales.

Nuestro trabajo a lo largo de estos 20 años se ha visto avalado por profesionales del deporte que han conquistado la cima de sus especialidades. Hemos acompañado a campeones del mundo, de Europa, de España, de 1ª división, y por supuesto al deporte base. ¡¡Es nuestra pasión!!

“La información descrita en éstas líneas tienen una función informativa y no pueden sustituir la evaluación realizada por su podólogo en consulta”

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